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Guía sencilla de fondos de inversión para principiantes

¿Alguna vez nos hemos preguntado cómo hacer crecer nuestro dinero sin tener que estudiar economía a fondo? En nuestra experiencia, muchas personas empiezan a oír hablar de fondos de inversión cuando buscan una alternativa al banco o quieren rentabilizar sus ahorros, pero no saben ni por dónde comenzar. La buena noticia es que los fondos de inversión pueden ser mucho más sencillos de lo que parecen. Hoy queremos explicar punto por punto, con palabras claras y ejemplos del día a día, cómo funcionan para que cualquiera pueda entenderlos y perderles el miedo.

Invertir también es para quienes dan sus primeros pasos.

¿Qué es un fondo de inversión?

Lo primero es lo primero. Un fondo de inversión es un instrumento colectivo donde varias personas ponen su dinero en común para invertir en diferentes activos, como acciones, bonos o bienes raíces. Estos fondos están gestionados por profesionales que se encargan de elegir en qué invertir y cuándo hacerlo.

Imaginemos una hucha gigante. Cada vez que alguien aporta, aumenta el dinero disponible para comprar “trozos” de cosas valiosas. Al final, si esas inversiones van bien, el valor de nuestra parte de la hucha también crece.

  • Permite empezar con pequeñas cantidades.
  • Está gestionado por expertos, lo que nos ahorra tiempo y preocupaciones.
  • Nos da acceso a una variedad de inversiones que por separado serían difíciles de lograr.

¿Cómo funcionan en la práctica?

En nuestra experiencia, a veces el funcionamiento de un fondo se entiende mejor con un ejemplo. Supongamos que entre varios amigos reunimos dinero y decidimos comprar un paquete de distintas frutas en el mercado. Algunas frutas subirán de precio, otras bajarán, pero como las tenemos todas mezcladas, el riesgo es menor que si apostáramos por una sola fruta.

Así, los fondos invierten en muchas cosas a la vez: si una falla, otras pueden compensar la bajada. Y gracias a la figura de un gestor profesional, nosotros solo tenemos que decidir cuánto poner y cuánto retirar, sin preocuparnos por la gestión diaria.

Valor liquidativo y participaciones

El valor de nuestra inversión en un fondo se mide por las participaciones que compramos. El valor liquidativo es el precio de cada participación, calculado a diario según el valor total del fondo.

Si compramos más participaciones cuando el precio está bajo y las vendemos cuando está alto, ganamos dinero. Y, aunque puede sonar simple, es ahí donde los más novatos pueden cometer errores por no entender el movimiento de los precios.

Ventajas de los fondos de inversión

Después de analizar distintos casos y escuchar muchas historias, creemos que estas son algunas de las ventajas más atractivas de los fondos para quienes empiezan:

  • Diversificación: no apostamos todo a una sola carta.
  • Gestión profesional: nos apoyamos en expertos y no dependemos solo de nuestra intuición.
  • Acceso fácil: se puede comenzar con sumas pequeñas y desde plataformas digitales.
  • Liquidez: en la mayoría de los fondos es posible retirar el dinero en poco tiempo, aunque a veces existen plazos.
  • Transparencia: podemos consultar informes periódicos y saber dónde está nuestro dinero.

¿Cuáles son los tipos principales de fondos?

Si bien existen muchas variantes, a nosotros nos ayuda clasificarlos en tres grandes categorías:

  1. Fondos de renta fija: El fondo compra instrumentos como bonos, letras del tesoro o deudas de países/empresas. El rendimiento suele ser menor, pero el riesgo también.
  2. Fondos de renta variable: Invierten en acciones de empresas. Históricamente, ofrecen más potencial de rentabilidad, pero también más altibajos.
  3. Fondos mixtos: Mezclan ambos estilos. Así, buscan estabilidad y una posibilidad de subir si la bolsa lo permite.

Además, hay fondos que invierten en bienes raíces, tecnología, materias primas y hasta en tendencias sociales. Todo esto permite adaptarnos según nuestro perfil y nuestros objetivos.

Mano mostrando una cartera con gráficas y monedas

¿Quién puede invertir en fondos?

Nos han preguntado muchas veces si se necesita ser experto o tener mucho dinero para invertir en fondos. Nuestra respuesta es clara:

Todos pueden invertir en fondos, independientemente de su experiencia.

No importa el nivel profesional. Lo más relevante es tener claro cuánto podemos invertir y qué nivel de riesgo estamos dispuestos a asumir.

¿Cómo elegir un fondo adecuado?

Para elegir bien, recomendamos preguntarse algunos aspectos antes:

  • ¿Para qué quiero invertir? (Comprar algo, ahorrar a largo plazo, complementar jubilación…)
  • ¿Cuándo necesitaré ese dinero?
  • ¿Cómo tolero las subidas y bajadas de la bolsa?
  • ¿Prefiero un fondo conservador o me animo con algo más arriesgado?

A partir de aquí, es más fácil revisar fichas y descripciones de fondos. Si la jerga resulta confusa, siempre se puede pedir asesoría para entenderla mejor. Nos gusta decir que preguntar nunca molesta.

Costes y comisiones: lo que no siempre se ve

Hay algo que rara vez se menciona en las primeras charlas sobre fondos, pero que puede tener un gran impacto: los costes. Todos los fondos tienen comisiones, y conviene tenerlas en cuenta porque afectan la rentabilidad final.

  • Comisión de gestión: Es el pago al equipo profesional que administra el fondo.
  • Comisión de depósito: Por custodiar el dinero e instrumentos del fondo.
  • Algunos pueden tener comisiones de entrada o salida, aunque cada vez son menos frecuentes.

Podemos consultarlas fácilmente, y suelen estar explicadas en los documentos de información de cada fondo.

Riesgos de los fondos de inversión

No todo es color de rosa. Invertir en fondos implica aceptar que hay altibajos, y a veces, pérdidas. Pero la historia muestra que, a largo plazo, los fondos diversificados tienden a recuperarse. Por eso creemos que lo más importante es invertir solo dinero que no vayamos a necesitar en el corto plazo.

Errores frecuentes al empezar

  • Pensar que se obtendrán grandes resultados en poco tiempo.
  • Invertir por impulso, sin conocer el funcionamiento.
  • No diversificar, eligiendo un solo fondo por comodidad.
  • Olvidar los costes y comisiones.
  • No informarse y dejarse llevar por opiniones ajenas, sin analizar.

Cada decisión conviene tomarla con la cabeza fría, y, si no lo vemos claro, es mejor preguntar que sufrir arrepentimientos después.

Grupo de personas discutiendo sobre inversión en un escritorio

Pasos para iniciarse de manera sencilla

  1. Definamos nuestro objetivo (ahorro, compra, jubilación, etc.).
  2. Elijamos el o los fondos que más se ajusten a nuestro perfil.
  3. Leamos bien las condiciones y costes asociados.
  4. Comencemos con una cantidad moderada.
  5. Revisemos periódicamente cómo va la inversión, sin obsesionarnos con pequeñas fluctuaciones diarias.

Pequeños pasos pueden lograr grandes resultados con el tiempo.

Conclusión: invertir no tiene por qué ser complicado

En nuestro día a día, descubrimos que los fondos de inversión pueden acercar el mundo financiero a cualquier persona, no solo a quienes tienen experiencia o mucho capital. No hay fórmulas mágicas, pero sí hay caminos sencillos para quienes deciden comenzar. Incluso un pequeño aporte mensual puede marcar diferencia en el futuro. Y si tenemos dudas, lo mejor es preguntar y avanzar poco a poco.

Cada historia de inversión es distinta pero, entre la desconfianza y la acción informada, suele haber un salto corto. Si nos animamos a darlo, los fondos pueden ser una opción cercana, útil y adaptada a diferentes situaciones.